

El día 1 de noviembre celebramos en el instituo "Los Tosantos".
La palabra Tosantos hace referencia, en primer lugar, a la festividad de Todos los Santos, que se celebra el día 1 de noviembre, víspera del Día de Difuntos. Pero este primer significado fue perdiendo terreno con el paso del tiempo, y llega un momento en que pasa a significar de forma primordial los obsequios u ofrendas que los niños recogían por las casas, frutas del tiempo, fundamentalmente: higos, nueces, granadas, membrillos, uvas, castañas...,, que los niños recogían por las casas del pueblo la víspera del Día de Difuntos.
La fiesta de los Tosantos se celebra, o se celebraba a mediados del siglo pasado, en la década de los cincuenta, en otros pueblos de las provincias de Badajoz y Cáceres, y en algunas zonas de Andalucía, pero con ciertas variantes en cada uno de ellos, siendo la comida campestre de niños y adultos la característica más frecuente en la mayoría de estos pueblos.
En cuanto a los orígenes de esta fiesta, pienso que hay que buscarlos en motivaciones de tipo religiosos, sin entrar en otros antecedentes profanos que pudieran darse, pero que no aparecen claramente probados. El día de Todos los Santos, los monaguillos, revestidos de sotana y roquete, con un portapaz, el acetre y el hisopo recorrían todas las casa del pueblo. Daban a besar el portapaz, rociaban la casa con agua bendita y pedían la chaquetía, pequeña gratificación por doblar las campanas en sufragio de los difuntos de la familia durante la noche de Todos los Santos, víspera de Difuntos. Y hay que reconocer que la gente era muy generosa, pues el recuerdo y la veneración de los difuntos ha sido algo muy serio en nuestros pueblos, y nadie negaba un donativo pedido en su nombre. Al toque de ánimas, es decir, a la caída de la tarde, comenzaban los dobles de las campanas de la torre, donde los muchachos, entre doble y doble, iban comiendo higos, nueces, granadas y otros añadidos.
Era un día triste. Cerrados los bares, amortiguados los ruidos, ausente cualquier tipo de fiesta o diversión, el tañido fúnebre y lastimero de las campanas era evocación y recuerdo de los parientes que habían fallecido, algunos quizá en fechas muy recientes. Las campanas, con sus toques de gloria o con sus toques de doble o a rebato, siempre marcaron la vida de los pueblos. Pero llegó un momento en que ya no sólo eran los monaguillos, sino que todos los niños del pueblo se echaban a la calle a pedir, puerta por puerta, el aguinaldo tosantero, con el recitado monótono de “la chaquetía que se va el día”. Y así, la fiesta de los tosantos o de la chaquetía se convirtió en una fiesta popular.
Al alba terminaban los dobles y comenzaban las misas por los difuntos. Tres seguidas. Mujeres enlutadas, arrebujadas en sus mantones. El suyo era un luto que había comenzado muchas veces en su juventud y ya no se quitarían nunca. Ni siquiera medio luto o alivio de luto. Nada. Hombres, con chambras negras o grises y que no volverían a pisar la iglesia hasta el año siguiente. Pero ese día era sagrado, porque el culto a los muertos era algo tan arraigado y tan profundo que eran muy pocos los que se atrevían a olvidarse de ellos y no honrarlos ese día. No olvidemos que estamos en el año cincuenta, a poco más de diez años del final de una guerra que había unificado comportamientos, aunque no siempre ideas.
La palabra Tosantos hace referencia, en primer lugar, a la festividad de Todos los Santos, que se celebra el día 1 de noviembre, víspera del Día de Difuntos. Pero este primer significado fue perdiendo terreno con el paso del tiempo, y llega un momento en que pasa a significar de forma primordial los obsequios u ofrendas que los niños recogían por las casas, frutas del tiempo, fundamentalmente: higos, nueces, granadas, membrillos, uvas, castañas...,, que los niños recogían por las casas del pueblo la víspera del Día de Difuntos.
La fiesta de los Tosantos se celebra, o se celebraba a mediados del siglo pasado, en la década de los cincuenta, en otros pueblos de las provincias de Badajoz y Cáceres, y en algunas zonas de Andalucía, pero con ciertas variantes en cada uno de ellos, siendo la comida campestre de niños y adultos la característica más frecuente en la mayoría de estos pueblos.
En cuanto a los orígenes de esta fiesta, pienso que hay que buscarlos en motivaciones de tipo religiosos, sin entrar en otros antecedentes profanos que pudieran darse, pero que no aparecen claramente probados. El día de Todos los Santos, los monaguillos, revestidos de sotana y roquete, con un portapaz, el acetre y el hisopo recorrían todas las casa del pueblo. Daban a besar el portapaz, rociaban la casa con agua bendita y pedían la chaquetía, pequeña gratificación por doblar las campanas en sufragio de los difuntos de la familia durante la noche de Todos los Santos, víspera de Difuntos. Y hay que reconocer que la gente era muy generosa, pues el recuerdo y la veneración de los difuntos ha sido algo muy serio en nuestros pueblos, y nadie negaba un donativo pedido en su nombre. Al toque de ánimas, es decir, a la caída de la tarde, comenzaban los dobles de las campanas de la torre, donde los muchachos, entre doble y doble, iban comiendo higos, nueces, granadas y otros añadidos.
Al alba terminaban los dobles y comenzaban las misas por los difuntos. Tres seguidas. Mujeres enlutadas, arrebujadas en sus mantones. El suyo era un luto que había comenzado muchas veces en su juventud y ya no se quitarían nunca. Ni siquiera medio luto o alivio de luto. Nada. Hombres, con chambras negras o grises y que no volverían a pisar la iglesia hasta el año siguiente. Pero ese día era sagrado, porque el culto a los muertos era algo tan arraigado y tan profundo que eran muy pocos los que se atrevían a olvidarse de ellos y no honrarlos ese día. No olvidemos que estamos en el año cincuenta, a poco más de diez años del final de una guerra que había unificado comportamientos, aunque no siempre ideas.
Actualmente esta celebración se une a la fiesta de Hallowen importada de otros paises. Pero para un TÉCNICO EN ATENCIÓN SOCIOSANITARIA es importante conocer estas tradiciones antigüas en las que las personas mayores, de los centros residenciales y de estancia diurna donde van a llevar a cabo su labor profesional, se han criado. Aprender a celebrarlas y rememorarlas es importante cuando se a trabajar con personas mayores.
1 comentario:
Muy buen comienzo para el blog. Todos los días se aprende algo.
El estilo de colores es muy agradable y la publicación está muy bien. Ahora hay que esperar que se animen a hacerte comentarios.
Un saludito TIC
germán
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